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Dar y Recibir, las bases de una relación duradera

Las personas, como en la vida, nos las podemos encontrar de todo tipo. Por mi experiencia profesional y vital tengo una teoría que quizás arroje luz sobre las relaciones humanas.

Yo creo que nos podemos encontrar con dos tipos de personas principalmente, las “Dadoras” y “Recibidoras”.

Personas Dadoras:

Este tipo de personas, suelen tener una mejor opinión de los demás. Esto no significa que sean más influenciables o se dejen llevar más por los demás, sino que son más sensibles a las necesidades de los otros. Son más altruistas, y manifiestan una gran sensibilidad con y por los demás. Suelen ser personas empáticas, afectuosas y se preocupan por el sufrimiento ajeno.

Son personas que dan a los demás por regla general. No les cuesta ser generoso en cualquier aspecto de su vida. Y así entienden que deben ser las relaciones. Son confiables, sinceros, con una actitud conciliadora y con gran sensibilidad hacia los demás. Dan sin esperar, aunque cuando les toca recibir, son exigentes con ello, pero no logran comprender que quizás la persona a la que le exige no es dadora sino recibidora. Ahí estriba el conflicto.

La principal dificultad que entraña esta entrega, es la carga emocional y psicológica que arrastran estas personas con cada una de estas situaciones. Les genera gran frustración y ansiedad el no sentirse “compensados” por la entrega propia. No logran comprender que quizás la persona a las que les entregan toda su confianza son del tipo dadores, y hace que sean incapaces de entender la relación tal y como ellos la entienden.

Personas Recibidoras:

Las personas recibidoras tienen que ver con muchos conceptos que escuchamos cada día. El amor propio, el egoísmo, el narcisismo etc. Creo que no es ni uno ni otro. Pues las personas recibidoras no tienen por qué sufrir de ningún tipo de trastorno mental o psicológico.

La diferencia entre el amor propio y el egoísmo es que mientras el primero es el sentimiento de respeto por uno mismo, que no puede ceder su propio espacio, el segundo es la pretensión de utilizar a los otros para su propio beneficio, manipulándolos como objetos.

Las personas recibidoras no entienden que tengan que relacionarse con sus iguales de una forma diferente a ellas mismas. Ellos están dispuestos a recibir de los demás, aunque no entienden el compromiso desde el mismo punto de vista que los dadores. Ellos dan, sí, sin embargo de una forma radicalmente diferente a los anteriores. Es decir, dan con la certeza que tarde o temprano se les devolverá, y si no fuera así se lo cobrarán. No son personas confiadas, ni si quiera se entregan en la misma medida que los recibidores.

Suelen presentarse como personas con poca implicación emocional en según qué situaciones. Y parecen más frías aunque no tiene por qué ser así habitualmente.

 

Espero haber arrojado luz sobre como las algunas veces las relaciones de amistad se rompen sin entender por qué. Quizás comprender como funcionan ambos tipos de personas pueda ser clarificador y con ello poder empatizar mejor.