Category: Psicología

Me quieren dejar de ayudar! La trampa de la autoayuda

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“Tenemos un exceso de pensamiento mágico pendejo” por Odin Dupeyron

Después de ver una pequeña entrevista a este actor, no podía estar más de acuerdo. Por fin encontré a alguien que pensaba como yo. No podemos estar todo el día pensando que tenemos la obligación de ser felices, y no lo pensamos somos unos verdaderos desgraciados. El mundo emocional es muy complejo pero las emociones básicas marcan nuestras conductas así como las secundarias.

Las emociones no han evolucionado como sentimientos conscientes. Evolucionaron como resultado de especializaciones de la conducta: respuestas físicas controladas por el cerebro que permitieron sobrevivir a organismos antiguos en entornos hostiles y procrear. Aún cuando se ha avanzado mucho en materia de definir las emociones, hasta hoy, la psicología continúa estudiando si alguna reacción en particular se identifica con una emoción específica. Por ejemplo, si los escalofríos son una reacción exclusiva del miedo. Pese a esto, la mayoría de los especialistas está de acuerdo en trazar una línea en el conjunto de las emociones humanas y distinguir aquellas que son primarias (evolutivamente) de las que son secundarias.

Emociones Básicas o Primarias: 

Para el célebre psicólogo Theodore Ribot, nuestra personalidad envuelve en su profundidad el origen de la gran trinidad afectiva constituida por el miedo, la cóleray el deseo: son los tres instintos nacidos directamente de la vida orgánica: instinto defensivo, instinto ofensivo, instinto de nutrición.

1. Cólera: enojo, mal genio, atropello, fastidio, molestia, furia, resentimiento, hostilidad, animadversión, impaciencia, indignación, ira, irritabilidad, violencia y odio patológico.

2. Alegría: disfrute, felicidad, alivio, capricho, extravagancia, deleite, dicha, diversión, estremecimiento, éxtasis, gratificación, orgullo, placer sensual, satisfacción y manía patológica.

3. Miedo: ansiedad, desconfianza, fobia, nerviosismo, inquietud, terror, preocupación, aprehensión, remordimiento, sospecha, pavor y pánico patológico.

4. Tristeza: aflicción, autocompasión, melancolía, desaliento, desesperanza, pena, duelo, soledad, depresión y nostalgia.

Emociones Secundarias:

Las secundarias, con sus respectivas variedad de manifestaciones, son éstas:

  1. Amor: aceptación, adoración, afinidad, amabilidad, amor desinteresado, caridad, confianza, devoción, dedicación, gentileza y amor obsesivo.
  2. Sorpresa: asombro, estupefacción, maravilla y shock.
  3. Vergüenza: arrepentimiento, humillación, mortificación, pena, remordimiento, culpa y vergüenza.
  4. Aversión: repulsión, asco, desdén, desprecio, menosprecio y aberración.

Las emociones, todas ellas, están por algo, no podemos renegar de nuestra tristeza. La enfermedad o la psicopatología viene cuando está presente en exceso, cuando nuestros mecanismos defensa fallan. Aún así, no podemos exigirnos estar continuamente expuestos a la alegría, al igual que no podemos estar expuestos eternamente a la tristeza, a la rabia, a la venrgüenza, etc.

 Si analizamos las redes sociales, como medio de “exposición cruel”, a mi parecer, después de estar unos minutos conectados, a uno le queda la sensación de frustración indomable causada por el exacerbado nivel de felicidad del amigo de turno. Por ello, hay que ser consciente que no todo es oro lo que reluce. Exponer nuestras miserias ya no es aceptado, por una sociedad cada día más competitiva, más cruel, más agresiva con aquellos mensajes de tristeza o de infelicidad. No hay que exponer ni la tristeza ni las alegrías. La información que se facilita es muy poderosas para según qué personas. Exponemos nuestra historia, nuetras emociones, nuestras necesidades etc.

Las frases que leo continuamente, como comenta Odin Dupeyron, son mensajes vacíos de contenido, donde la motivación mal entendida, y la psicología positiva llevada a lo peor, hacen de ellas falsas motivadoras que llenan de vacío, frustración, amargura y quizás hasta depresión, de aquellos que se hacen fieles seguidores de frases que las lees en segundos y pareciera que has visto al ángel de la guarda que vendrá a saolucionar tu vida.

“Tú pide que se te dará” … Pues la realidad es que no, que el universo no tiene otra cosa que hacer, que escuchar la linda vocecita de nuestro interior deseando con todas nuestras fuerzas que nos llegue el trabajo de nuestra vida. Cuando lo que hay que entender es que el trabajo de tu vida llega con dedicación, trabajo duro, sacrificio, motivación, empeño, y una larga lista de verbos, adjetivos y adverbios llenos de información que te indican que la controlas tú, y que solo tú puedes cambiar tu destino. Porque querer no es siempre poder.

Hay en esta sociedad FALTA DE RESPONSABILIDAD, en todos los aspectos. Debemos de aprender a ser responsables con quién somos, con lo que hacemos y provocamos. Sólo así tendremos la oportunidad de crecer y conseguir los objetivos que nos propongamos. Porque el universo no conspira,quien debe de luchar por ti eres tu mism@o.

¿Prematuro? #Knodek

En unos días Alex cumplirá cuatro años. Este es mi pequeño homenaje, a todos los niños que han nacido antes de tiempo. Y los padres que han pasado por ese duro trance.

Cuando un bebé prematuro llega, rompe la vida a los padres. Por delante quedarán noches llenas de la angustia más voraz, de dudas que inundan noches enteras de hospital, por un futuro que cuanto menos se antoja incierto. Preguntas que no encuentran respuestas, momentos de inquietud, a veces serenos, a veces crueles. Equipos médicos que están forjados con las tragedias más descabelladas que sólos ellos conocen. Y que dan la información sin apenas mover un músculo de una sonrisa que tanto se añora en esos momentos. Minutos que se convierten en días y sueños rotos sin una razón que calme el mar dudas.

Y es que cuando una mujer se queda embarazada, sueña con ese bebé, con la llegada a su vida de un ser que será su piedra angular en el mismo momento del nacimiento. ¿Y qué pasa entonces?. Pasa que esos sueños se rompen en segundos. Pasa que siente la pérdida de un sueño, de un hijo sano, de un “todo ha ido bien”. Pasa que pierde la “normalidad” para entrar en el mundo de la #diferencia.

alex2Comienza un periodo convulso, donde la tolerancia a la frustración será la mejor arma que aprender. Porque el miedo, el de verdad, entra en la vida para quedarse durante mucho tiempo. Hagas lo que hagas como madre/padre, no vale de mucho, o al menos esa sensación es la que tienes. Ver a un recién nacido, a tu propio hijo durante días, y más días, lleno de tubos, vías y vendas. Ver la indefensión hecha realidad, no poder tocar, sentir, o si quiera mirarle porque cuesta aguantar la mirada, a través de un cristal, a una tragedia que se avecina próxima, eso, hay que aprender a superarlo.

Ser consciente que es solamente el principio de un camino lleno de una niebla espesa donde no puedes adivinar qué pasará un metro más hacia delante. Pues todo serán sopresas a partir de ahora, y no todas positivas. Aguantar estóicamente noticias desgarradoras, con un futuro realmente incierto hacen que esos padres se conviertan en unos héroes en silencio.

Cuando miras a tu bebé que apenas sobrepasa un palmo de la mano, y el peso se mide en gramos y no en kilos y que la esperanza se mide en horas y no en años, aprendes que los logros ahora se miden de otra forma.

Aprendes que en realidad no importa si tu hijo tiene o tendrá dificultades de aprendizaje, o andará dos años más tarde. Aprendes de medicina, de enfermería, de rehabilitación, de trastornos que jamás los habías oído o que al  menos a ti no te iba a tocar. Porque estas cosas siempre les ocurren a los demás. Pues la verdad es que la vida es una caja de sorpresas, y cuando te sorprende de esta forma la única pregunta que lo resume todo es ¿qué me tienes que enseñar?

¿Enseñar? todo. Desde que has venido a nuestra vida nos has enseñado, a luchar, a no rendirnos. Hemos luchado, como jabatos, por momentos perdimos el sueño, el hambre, la paz, para conocer la agonía, la ansiedad, la tristeza más profunda, la angustia más cruel.  Y aún así no tiramos la toalla ni un solo instante, hemos trabajado horas infinitas de ejercicios, citas con psicólogos, fisioterapeutas, neurólogos, logopedas, médicos de demasiadas especialidades. Y al final ahí estás tu. Cuatro años en unos días, y eres mi héroe. No llegas a un metro de altura y me has enseñado más que cuarenta años de vida.

Jamás dices NO, siempre dices quizás. Me has enseñado que cuando algo se desea se lucha, y si no se consigue se acepta y a por otro reto. Me has enseñado a sonreír en los peores momentos. Me has enseñado a celebrar un salto, una caída, un “hola mamá” o un “te quiero mucho”. Me has enseñado que siempre puede ser peor, pero la diferencia es con la sonrisa con la que te enfrentas. Me has enseñado a no soltarte la mano jamás, sentir tu piel, tus pequeños dedos entre los míos, es lo que hace que cada día me levente y al abrir los ojos me diga “que no de qué”.

Me has enseñado, que se puede no avanzar, y que se puede ir hacia atrás. Y eso no significa perder, sino tomarse más tiempo de lo estipulado. Me has enseñado que la vida hay que saborearla cada minuto, con una sonrisa, con alegría, con una mirada pícara, con ilusión, con ganas!

Me has enseñado a mirar la vida desde otro prisma, desde otra óptica. A encarar la vida con al menos una sonrisa.

Porque aunque llueva y haga frío, siempre podemos saltar en un charco. Sólo es cuestión de cambiar el prisma.

FELICIDADES ALEX

#Knodek

Alex saltando

 

 

 

 

 

Dar y Recibir, las bases de una relación duradera

Las personas, como en la vida, nos las podemos encontrar de todo tipo. Por mi experiencia profesional y vital tengo una teoría que quizás arroje luz sobre las relaciones humanas.

Yo creo que nos podemos encontrar con dos tipos de personas principalmente, las “Dadoras” y “Recibidoras”.

Personas Dadoras:

Este tipo de personas, suelen tener una mejor opinión de los demás. Esto no significa que sean más influenciables o se dejen llevar más por los demás, sino que son más sensibles a las necesidades de los otros. Son más altruistas, y manifiestan una gran sensibilidad con y por los demás. Suelen ser personas empáticas, afectuosas y se preocupan por el sufrimiento ajeno.

Son personas que dan a los demás por regla general. No les cuesta ser generoso en cualquier aspecto de su vida. Y así entienden que deben ser las relaciones. Son confiables, sinceros, con una actitud conciliadora y con gran sensibilidad hacia los demás. Dan sin esperar, aunque cuando les toca recibir, son exigentes con ello, pero no logran comprender que quizás la persona a la que le exige no es dadora sino recibidora. Ahí estriba el conflicto.

La principal dificultad que entraña esta entrega, es la carga emocional y psicológica que arrastran estas personas con cada una de estas situaciones. Les genera gran frustración y ansiedad el no sentirse “compensados” por la entrega propia. No logran comprender que quizás la persona a las que les entregan toda su confianza son del tipo dadores, y hace que sean incapaces de entender la relación tal y como ellos la entienden.

Personas Recibidoras:

Las personas recibidoras tienen que ver con muchos conceptos que escuchamos cada día. El amor propio, el egoísmo, el narcisismo etc. Creo que no es ni uno ni otro. Pues las personas recibidoras no tienen por qué sufrir de ningún tipo de trastorno mental o psicológico.

La diferencia entre el amor propio y el egoísmo es que mientras el primero es el sentimiento de respeto por uno mismo, que no puede ceder su propio espacio, el segundo es la pretensión de utilizar a los otros para su propio beneficio, manipulándolos como objetos.

Las personas recibidoras no entienden que tengan que relacionarse con sus iguales de una forma diferente a ellas mismas. Ellos están dispuestos a recibir de los demás, aunque no entienden el compromiso desde el mismo punto de vista que los dadores. Ellos dan, sí, sin embargo de una forma radicalmente diferente a los anteriores. Es decir, dan con la certeza que tarde o temprano se les devolverá, y si no fuera así se lo cobrarán. No son personas confiadas, ni si quiera se entregan en la misma medida que los recibidores.

Suelen presentarse como personas con poca implicación emocional en según qué situaciones. Y parecen más frías aunque no tiene por qué ser así habitualmente.

 

Espero haber arrojado luz sobre como las algunas veces las relaciones de amistad se rompen sin entender por qué. Quizás comprender como funcionan ambos tipos de personas pueda ser clarificador y con ello poder empatizar mejor.

¿Miedo a Hablar en Público?

Hay momentos en la vida que nos toca hablar en público. Los nervios antes de salir a comunicar aquello que hemos preparado, sea en una entrevista de trabajo, en clase, en un discurso o incluso en una conferencia. Es más habitual de lo que parece.
Para muchas personas, esta situación se convierte en situación horrible, donde la ansiedad y la angustia crean una atmósfera que a veces se antoja insuperable. Es lo que llamamos glosofobia, o miedo a hablar en público.

Este miedo puede ir desde un ligero nerviosismo a una experiencia paralizante y de pánico. Desde una sudoración excesiva en las palmas de las manos, hasta perdida de visión incluso llegar al desmayo. Hay varias claves que los expertos en comunicación aconsejamos a quién no se sienten capaz de enfrentarse al miedo de hablar en público.

1. Hay que conocer y llevar preparado el tema del que vas a hablar: cuanto mejor llevemos preparado aquello de lo que vamos a habalr más seguridad obtendrás en ti mismo. Habrá menos posibilidades de equivocación o perder el hilo. A mayor organización, menor será el estrés por exposición.

2. Práctica una y otra vez: practica tu presentación completa varias veces. Hazlo para unos amigos con los que te sientas cómodo y pídeles que te den su opinión. También puedes grabarte con una vídeo-cámara y ver cómo puedes mejorar.

3. Visualiza tu éxito: imagina que tu presentación irá bien. Los pensamientos positivos pueden disminuir parte de tu visión negativa sobre tu actuación social y liberar algo de ansiedad. Prueba con la respiración profunda: ayuda a aportar calma a la situación. Toma una o dos respiraciones lentas y profundas antes de situarte en el lugar de exposición y durante el discurso.

4. Céntrate en tu material y no en la audiencia: las personas suelen prestar atención a la información nueva y no a cómo se presenta. Tu público puede no notar tu nerviosismo pero si lo hace puede incluso simpatizar contigo y ayudarte a que tu presentación sea un éxito.Mira por encima de las cabezas, ayuda a centrarte en un punto de mira y no percibirás las miradas del público.

5. No temas la existencia de silencios: si te pierdes en medio del discuro, no pierdas la calma, y sientes que no puedes volver al discurso, es mejor comentarlo al público que fustigarte con pensamientos negativos.  Realiza una respiración profunda, coge el vaso de agua y bebe, eso te calmará.

6. Reconocimiento del éxito: una vez hayas terminado, no caigas en la trampa de la crítica después de tu discurso o presentación, felicítate porque aunque no te haya salido como tú esperabas, seguro que eres más crítico contigo mismo que aquellos que te han escuchado. Todo el mundo se equivoca durante los discursos o presentaciones. Los errores pueden además proporcionarte pistas sobre cuáles son tus puntos a mejorar.

Os dejo un vídeo de una compañera que os será de gran utilidad.

 

 

 

¿Adiós 2014 o Bienvenido 2015?

Hoy es el úlitmo día del año. No hago más que leer resúmenes del año de personas en las redes sociales. Y me llama la atención que el año 2014 ha sido espcialmente duro. Todos reflejan la alegría que tienen por despedir el 2014, como ritual de despedida a doce meses especialmente difíciles. Y esperan esta noche las campanadas como agua de mayo.

¿Por qué tenemos la tendencia a ver las experiencias malas como las peores? Es algo que siempre me ha llamado la atención. Cuando hacemos en estas fechas el repaso del año, casi siempre lo hacemos con la nostalgia puesta en el futuro, (pidiendo que venga algo mejor) y la rabia en el pasado. El ser humano es complejo, nunca lo he dudado. Pero ¿por qué no nos hacemos responsables de nuestras propias decisiones? Creo que ahí radica la clave para ser feliz.

El año ha podido ser bueno, malo o regular. Ese calificativo lo ponemos cada uno de nosotros según como interpretemos nuestras experiencias. Todos somos conscientes que de las experiencias “negativas”, es de donde más se aprende, sin embargo cuando hacemos el repaso del año, tendemos a culpar al propio año de todo lo malo que nos ha pasado. Si miráramos atrás, y nos hiciéramos cargo de nuestras decisiones, acertadas o menos acertadas, tomaríamos las experiencias tanto positivas como negativas como fuente de aprendizaje, evolución y crecimiento personal.

Pero no, tendemos a culpar al año de todo lo malo. Es verdad que hay personas que a pesar de intentarlo todo, no han conseguido sus objetivos, pero cuando escucho quejas del tipo: necesito un trabajo, más dinero, más salud, etc siempre les hago la misma pregunta ¿qué haces para conseguirlo?

El trabajo no viene a buscarte, necesitas esforzarte, y ponerle todo tu empeño para buscar lo que necesitas o aquello que deseas. El dinero no cae del cielo, si quieres más, pregúntate que haces para ganar más, pues siempre hay posibilidad de cambiar. Y si pides más salud al 2015, pregúntante si te alimentas bien, si haces deporte o cuánto tiempo le dedicas a tu propio cuerpo.

Todas las personas lo pasamos, mal, bien o regular, la diferencia es la capacidad que tenemos de sobreponernos, lo que se llama la resilencia (un día escribiré sobre ella). O la capacidad que tengamos de definir nuestro pasado no en función de calificativos como buenos o malos, sino qué hemos hecho para tener un mejor o peor año. Y si algo salió mal, qué podemos cambiar para el que el próximo año sea mejor.

Yo, en este año que ya se va, he tomado decisiones equivocadas, que me han producido un enorme sufrimiento, tanto que se ha reflejado en mi salud. Me hago responsable de dichas decisiones. Y he aprendio mucho, sobre mí, sobre mi familia, y sobre mis amigos.

He aprendido cada mañana, que la vida es corta y malgastamos demasiado tiempo en cosas o personas que no valen la pena. He aprendido que hay personas que no pueden comprenderte, que esperas de ellos que entiendan ciertas decisiones, sin embargo ellos pasan demasiado tiempo mirándose el ombligo, quizás el egoísmo, o los conflictos emocionales hacen que ellos tomen esas decisiones que para tí son erróneas. He aprendido a respetar a esas personas, y darles mi mano por si necesitan mi ayuda, pero la generosidad hay que entenderla bien, y en cualquier caso ponerle límites. He aprendido a respetar más que nunca la diversidad del mundo que me rodea. He aprendido a ver las personas que me admiran, me respetan y me quieren. Y he decidido quedarme con ellas. Porque ¿qué es la vida?, sino exprimir cada día, disfrutar cada hora y aprender de lo bueno y lo malo que la vida tiene. Porque la vida no es sencilla, quizás sí o quizás no. Quizás nos hacemos las pregunta equivocadas, quizás nuestros objetivos son los erróneos.

No esperes a que la muerte llegue a tu vida para darte cuenta del valor que tienes entre tus manos, déjate de lamentos, porque tienes lo más importante, la VIDA. Tú tienes la opción de decidir qué hacer con ella, vivir en el pasado y lamentarte por lo que no coseguiste, o luchar por aquello que puedes lograr y mirar al futuro de otra forma. Por eso no le pidas al año que entra nada, PÍDETE A TI MISM@ todo aquello que anhelas, todo aquello que deseas… y lucha por ello!

Vamos! #KNODEK

FELIZ AÑO NUEVO

 

 

 

Heridas del pasado

En la vida, nos encontramos con situaciones dolorosas, y que algunas veces se tornan una locura por la incomprensión que produce no entender qué está pasando. Todos nos hemos sentido heridos en algún momento de nuestra vida, todos hemos sufrido una gran decepción, en el amor, con los amigos, con la familia. El dolor emocional es difícil de comprender porque vivimos en una sociedad donde se nos niega el sufrimiento y donde la realidad es la motivación del más fuerte, el refuerzo de lo supuestamente sano, y eso no es el sufrimiento.

Las heridas del pasado, no hay que negarlas, hay que aprender de ellas. ¿pero cómo se sale de ese estado de desasosiego? ¿Cómo se supera una ruptura o una decepción?

En pocas palabras, ¿Cómo dejar de lado las heridas del pasado y seguir hacia delante? 

Hay una palabra que aprendemos desde que somos pequeños y es la CULPA. Quizás deberíamos de aprender que ese sentimiento es destructivo y va minando nuestra pisque, a medida que ella crece. ¿Qué más da que culpemos a los demás de nuestros males o a nosotros mismos?, mucho, es una forma de violencia pasiva que nos hace mantenernos en conflicto.

Culpar a los demás por el dolor que estamos pasando, es lo que la mayoría de nosotros hacemos. Alguien nos hizo algo malo, o nos ofendieron de alguna manera que nos importaba. Queremos que se disculpen. Queremos que ellos reconozcan que lo que hicieron estuvo mal. Ese sentimiento de reconocimiento de culpa de los demás, nos hará libre, que equivocados estamos. LA RESPOSANBILIDAD nos hará libre. En una ruptura sea del tipo que sea cada uno de nosotros tenemos parte de responsabilidad, búscala, analízala y después perdónate. Porque lo que no sucedió, no sucederá. La aceptación es un camino difícil, nadie dijo que fuera fácil, sin embargo es el primer paso para poder recuperar la integridad y con ello la alegría de seguir viviendo.

El mundo emocional es complicado para algunas personas, pues se llevan toda la vida negando la existencia del mismo, o aún peor, niegan la realidad de sus sentimientos. Todos ellos son importantes, la tristeza la ira, el enfado, la alegría todos ellos son variables de un mismo continuo. Y tenemos la obligación de conocer ese mundo para poder adaptarnos mejor a a la vida que nos toca vivir.

Hay personas que se centran exclusivamente en la queja, y hay otras que se centran en exclusivamente en la alegría, tanto uno como otro son actitudes extremas. No trates de negar tus emociones, hay que aceptarlas y aprender a gestionarlas. Para superar las heridas que vamos teniendo en la vida hay que aceptar ese continuo emocional. Nos han enseñado a vivir en la dicotomía, lo bueno y lo malo, la tristeza y la alegría, etc. hay que aprender cómo es nuestro mundo emocional, con lo bueno y con lo malo. Todas las emociones nos ayudan adaptarnos al medio, a sobrevivir, a detectar lo que nos hace daño, lo que nos hiere. Las emociones nos dan la clave para poder cambiar el rumbo de nuestra vida.

Cada sentimiento que tengas es legítimo, no lo niegues, es tuyo. Es importante que aprendas a analizar qué significa y por qué está ahí. Acumular quejas de forma indefinida es un mal hábito, porque te duele más de lo que les duele a ellos.

Las personas que se aferran a estas heridas del pasado, a menudo, reviven el dolor una y otra vez. A veces, una persona puede incluso conseguir sentirse “atrapado” en este dolor y en esta culpa.

¿Cómo se curan entonces las heridas que se han producido en el pasado?

  • Hay que soltar lastre, soltar la ira, soltar la tristeza. Es muy difícil que vuelvas a sentir la alegría, si antes no dejas el rencor y dolor producido por el daño que te hicieron. Déjalo ir, si es por amor, si esa persona no quiere formar parte de tu vida en ninguna de las formas posibles, ¿para qué seguir recordándole? ¿para qué más poemas de amor? ¿para qué más llantos? ¿para qué escuchar más canciones de amor? ¿para qué esperar?. Nunca volverán aquellos momentos vividos. Alégrate por haberlos vivido y sigue hacia delante. Suelta el lastre del dolor y la culpa. Nadie es culpable, las relaciones no salen muchas veces como soñamos, es parte de la vida, aceptar la frustración es difícil pero no imposible.
  • Aprender a exteriorizar nuestro dolor, esos sentimientos que parecen que nos ahogan. Saber expresar a una persona de confianza cómo te sientes, tus deseos, tus pensamientos, como enfocar el futuro, aceptando el dolor y la ausencia, es reparador. Quizás escribir, y volver a leer lo que has escrito te ayuda a ser consciente del dolor. Comenzar a analizar tus sentimientos y por qué están. Aceptarlos y lo más importante, ayudarte a sanar ese dolor y poder cerrar la puerta, y pasar a abrir otra hacia el futuro. Poco a poco perdonarás, y la herida irá cicatrizando. Será entonces cuando hayas pasado de ser una persona culpabilizadora a una persona responsable de tus propias emociones.
  • Conforme vamos siendo responsables, vamos dejando atrás términos como la culpabilidad, la tristeza, la ira o el rencor y comienza el presente. El aquí y el ahora. Duele dejar ir a quién crees que amas, a ese amigo que te ha defraudado, cuesta soltar la eterna pregunta del ¿Por qué? No hay por qué, hay un presente que hay que vivir, deja pasar lo que duele, no te aferres a ello como si fuera lo único que tienes. Sal fuera y mira a tu alrededor. El pasado no se puede cambiar, pero si puedes trabajar para que el futuro sea brillante. Como tú quieras que sea. No es malo mirar al pasado, pero sólo eso, mirarlo para saber identificar qué no quieres que vuelva a ocurrir. Quizás saber identificar a las personas que no quieres que formen parte de tu futuro, y darte cuenta que lo que tiene que llegar seguramente será mejor. Lo mejor siempre está por llegar, lucha por ello.
  • El perdón. Es lo más importante dentro del proceso de avance y evolución de nuestro ser. Aprender a perdonar, no es más que cortar las asas de la mochila que nos hace ir encorvados por la vida. Corta las asas, y deja desplegar tus alas. Te hará libre perdonar. Sentirás que no debes nada y nadie te debe nada, dejarás espacio para nuevas emociones y nuevas situaciones que te llenaran de otra forma.
  • No es debilidad perdonar, sino fortaleza. Cuando perdonas aprendes a caminar en los zapatos del otro, de aquel que te hizo daño. La empatía hace que puedas comprender mejor el mundo que te rodea. Recuerda, cada conducta de cualquier ser humano tiene una razón lógica detrás. Eso es lo que hacemos los psicólogos analizar esas conductas y valorar si son adaptativas o no. Si consideras que esa persona se comportó mal contigo, ¿No crees que comportarte de igual forma, irá en contra de quién eres?

No cambies tu esencia. A menudo me encuentro en la consulta a personas que están en un sin vivir continuo, con palabras que le rodean como la culpa, el odio, etc. Van en contra de su esencia. Si tú te consideras una persona que ha sufrido porque otra le ha hecho daño, no le pagues con la misma moneda si esa no es tu naturaleza, sufrirás doblemente. Acepta quién eres, acepta tu mundo emocional, responsabilízate de lo que sientes y de cómo lo sientes, y sigue hacia delante. Eso es la vida, quítate las gafas, y mira con otra mirada la vida. Porque no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos.

Porque algo bueno está por venir, seguro, la vida es un regalo, comienza a verlo y céntrate en lo que hoy tienes, tu presente para construir tu propio futuro, el que tú quieres. El que sueñas tener.