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¿Prematuro? #Knodek

En unos días Alex cumplirá cuatro años. Este es mi pequeño homenaje, a todos los niños que han nacido antes de tiempo. Y los padres que han pasado por ese duro trance.

Cuando un bebé prematuro llega, rompe la vida a los padres. Por delante quedarán noches llenas de la angustia más voraz, de dudas que inundan noches enteras de hospital, por un futuro que cuanto menos se antoja incierto. Preguntas que no encuentran respuestas, momentos de inquietud, a veces serenos, a veces crueles. Equipos médicos que están forjados con las tragedias más descabelladas que sólos ellos conocen. Y que dan la información sin apenas mover un músculo de una sonrisa que tanto se añora en esos momentos. Minutos que se convierten en días y sueños rotos sin una razón que calme el mar dudas.

Y es que cuando una mujer se queda embarazada, sueña con ese bebé, con la llegada a su vida de un ser que será su piedra angular en el mismo momento del nacimiento. ¿Y qué pasa entonces?. Pasa que esos sueños se rompen en segundos. Pasa que siente la pérdida de un sueño, de un hijo sano, de un “todo ha ido bien”. Pasa que pierde la “normalidad” para entrar en el mundo de la #diferencia.

alex2Comienza un periodo convulso, donde la tolerancia a la frustración será la mejor arma que aprender. Porque el miedo, el de verdad, entra en la vida para quedarse durante mucho tiempo. Hagas lo que hagas como madre/padre, no vale de mucho, o al menos esa sensación es la que tienes. Ver a un recién nacido, a tu propio hijo durante días, y más días, lleno de tubos, vías y vendas. Ver la indefensión hecha realidad, no poder tocar, sentir, o si quiera mirarle porque cuesta aguantar la mirada, a través de un cristal, a una tragedia que se avecina próxima, eso, hay que aprender a superarlo.

Ser consciente que es solamente el principio de un camino lleno de una niebla espesa donde no puedes adivinar qué pasará un metro más hacia delante. Pues todo serán sopresas a partir de ahora, y no todas positivas. Aguantar estóicamente noticias desgarradoras, con un futuro realmente incierto hacen que esos padres se conviertan en unos héroes en silencio.

Cuando miras a tu bebé que apenas sobrepasa un palmo de la mano, y el peso se mide en gramos y no en kilos y que la esperanza se mide en horas y no en años, aprendes que los logros ahora se miden de otra forma.

Aprendes que en realidad no importa si tu hijo tiene o tendrá dificultades de aprendizaje, o andará dos años más tarde. Aprendes de medicina, de enfermería, de rehabilitación, de trastornos que jamás los habías oído o que al  menos a ti no te iba a tocar. Porque estas cosas siempre les ocurren a los demás. Pues la verdad es que la vida es una caja de sorpresas, y cuando te sorprende de esta forma la única pregunta que lo resume todo es ¿qué me tienes que enseñar?

¿Enseñar? todo. Desde que has venido a nuestra vida nos has enseñado, a luchar, a no rendirnos. Hemos luchado, como jabatos, por momentos perdimos el sueño, el hambre, la paz, para conocer la agonía, la ansiedad, la tristeza más profunda, la angustia más cruel.  Y aún así no tiramos la toalla ni un solo instante, hemos trabajado horas infinitas de ejercicios, citas con psicólogos, fisioterapeutas, neurólogos, logopedas, médicos de demasiadas especialidades. Y al final ahí estás tu. Cuatro años en unos días, y eres mi héroe. No llegas a un metro de altura y me has enseñado más que cuarenta años de vida.

Jamás dices NO, siempre dices quizás. Me has enseñado que cuando algo se desea se lucha, y si no se consigue se acepta y a por otro reto. Me has enseñado a sonreír en los peores momentos. Me has enseñado a celebrar un salto, una caída, un “hola mamá” o un “te quiero mucho”. Me has enseñado que siempre puede ser peor, pero la diferencia es con la sonrisa con la que te enfrentas. Me has enseñado a no soltarte la mano jamás, sentir tu piel, tus pequeños dedos entre los míos, es lo que hace que cada día me levente y al abrir los ojos me diga “que no de qué”.

Me has enseñado, que se puede no avanzar, y que se puede ir hacia atrás. Y eso no significa perder, sino tomarse más tiempo de lo estipulado. Me has enseñado que la vida hay que saborearla cada minuto, con una sonrisa, con alegría, con una mirada pícara, con ilusión, con ganas!

Me has enseñado a mirar la vida desde otro prisma, desde otra óptica. A encarar la vida con al menos una sonrisa.

Porque aunque llueva y haga frío, siempre podemos saltar en un charco. Sólo es cuestión de cambiar el prisma.

FELICIDADES ALEX

#Knodek

Alex saltando

 

 

 

 

 

¿Me pasas la sal?

Cada día veo asombrada a mi alrededor como las pantallas están eliminando lo más valioso que tiene la familia. La comunicación. Os dejo un corto que pone de manifiesto la problemática que muchos profesionales nos estamos encontrando cada día. Las pantallas son las que mandan. Da qué pensar.

Ser padres ¿cómo se hace?

Siempre recuerdo la frase de mi padre que me decía de pequeña, “cuando seas padre comerás huevo”. Y ahora que soy madre no lo puedo tener más claro.

Los que somos padres, sabemos que no hay un manual de instrucciones acorde a cada niño, ni a cada familia. Sin embargo hay muchos puntos en común que los padres deberían de conocer.

Este será el primer artículo de muchos donde iré dando pautas para comprender mejor a nuestros hijos y ayudarles a crecer felices y seguros de ellos mismos.

Cuando los niños son recién nacidos, lloran como medio para poder comunicarse con su medio. No saben hablar todavía y por ello que es la única herramienta eficaz para conseguir que sus necesidades básicas estén cubiertas.

A medida que van creciendo los niños van obteniendo más herramientas para poder comunicarse con el mundo que les rodea, como el habla, la comunicación no verbal, etc. Si un niño aprende a pedir todo llorando, y con ello crea un hábito, ¿qué deben de hacer sus padres? Lo primero no castigar la conducta de llanto. Pues el llanto no sólo se utiliza como forma de llamar la atención y en algunos casos lograr desquiciar a los padres. Sino como mecanismo para expresar su mundo emocional. Por ello lo más eficaz es hacerle comprender que llorando no conseguirá aquello que reclama.

Es verdaderamente importante que el niño comprenda que cuando llora por obtener algo, no obtendrá la atención que reclama. Explicarle y reforzar un diálogo (al nivel de la edad que tenga), que si habla como un niñ@ y aprende a dialogar, no sólo estaremos reforzando la extinción de una conducta sino que le estaremos dado herramientas muy importantes para su desarrollo posterior, como es el fomento de atención, la escucha, la negociación etc.

En algunas ocasiones los niños llegan a ser capaces de pedirle a sus padres aquello que necesitan de una forma correcta. Sin emabargo la realidad es muy diferente, muchos padres se encuentran cansados, o estresados o ocupados o con el móvil o la tablet. Es entonces cuando los niños pueden reaccionar con rabietas y llantos incontrolados. Los niños reaccionan ante la falta de atención de sus progenitores de forma desmedida, para un adulto. El adulto muchas veces no es consciente que su reacción quizás no sea la adecuada. No atender por estar estresado o cansado no es razón lógica para un niño. Por ello si no se le puede atender, siempre hay que darle una respuesta que tranquilice al niño pero que realmente se pueda realizar. Es decir, en la respuesta debe de haber una razón por la que no atendemos al niño, y por otro lado cuando podremos atenderle. Por ejemplo: “ahora mamá no puede estar contigo porque estoy haciendo una llamada, pero cuando termine me siento contigo y me dices que necesitas”.

Porque en los tiempos que vivimos donde la inmediatez es una características en nuestras relaciones, hay que aprender primero nosotros y después los niños que no todo se puede tener cuando queremos y de la forma queremos.

Imagen de Jill Greenberg.