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¿Adiós 2014 o Bienvenido 2015?

Hoy es el úlitmo día del año. No hago más que leer resúmenes del año de personas en las redes sociales. Y me llama la atención que el año 2014 ha sido espcialmente duro. Todos reflejan la alegría que tienen por despedir el 2014, como ritual de despedida a doce meses especialmente difíciles. Y esperan esta noche las campanadas como agua de mayo.

¿Por qué tenemos la tendencia a ver las experiencias malas como las peores? Es algo que siempre me ha llamado la atención. Cuando hacemos en estas fechas el repaso del año, casi siempre lo hacemos con la nostalgia puesta en el futuro, (pidiendo que venga algo mejor) y la rabia en el pasado. El ser humano es complejo, nunca lo he dudado. Pero ¿por qué no nos hacemos responsables de nuestras propias decisiones? Creo que ahí radica la clave para ser feliz.

El año ha podido ser bueno, malo o regular. Ese calificativo lo ponemos cada uno de nosotros según como interpretemos nuestras experiencias. Todos somos conscientes que de las experiencias “negativas”, es de donde más se aprende, sin embargo cuando hacemos el repaso del año, tendemos a culpar al propio año de todo lo malo que nos ha pasado. Si miráramos atrás, y nos hiciéramos cargo de nuestras decisiones, acertadas o menos acertadas, tomaríamos las experiencias tanto positivas como negativas como fuente de aprendizaje, evolución y crecimiento personal.

Pero no, tendemos a culpar al año de todo lo malo. Es verdad que hay personas que a pesar de intentarlo todo, no han conseguido sus objetivos, pero cuando escucho quejas del tipo: necesito un trabajo, más dinero, más salud, etc siempre les hago la misma pregunta ¿qué haces para conseguirlo?

El trabajo no viene a buscarte, necesitas esforzarte, y ponerle todo tu empeño para buscar lo que necesitas o aquello que deseas. El dinero no cae del cielo, si quieres más, pregúntate que haces para ganar más, pues siempre hay posibilidad de cambiar. Y si pides más salud al 2015, pregúntante si te alimentas bien, si haces deporte o cuánto tiempo le dedicas a tu propio cuerpo.

Todas las personas lo pasamos, mal, bien o regular, la diferencia es la capacidad que tenemos de sobreponernos, lo que se llama la resilencia (un día escribiré sobre ella). O la capacidad que tengamos de definir nuestro pasado no en función de calificativos como buenos o malos, sino qué hemos hecho para tener un mejor o peor año. Y si algo salió mal, qué podemos cambiar para el que el próximo año sea mejor.

Yo, en este año que ya se va, he tomado decisiones equivocadas, que me han producido un enorme sufrimiento, tanto que se ha reflejado en mi salud. Me hago responsable de dichas decisiones. Y he aprendio mucho, sobre mí, sobre mi familia, y sobre mis amigos.

He aprendido cada mañana, que la vida es corta y malgastamos demasiado tiempo en cosas o personas que no valen la pena. He aprendido que hay personas que no pueden comprenderte, que esperas de ellos que entiendan ciertas decisiones, sin embargo ellos pasan demasiado tiempo mirándose el ombligo, quizás el egoísmo, o los conflictos emocionales hacen que ellos tomen esas decisiones que para tí son erróneas. He aprendido a respetar a esas personas, y darles mi mano por si necesitan mi ayuda, pero la generosidad hay que entenderla bien, y en cualquier caso ponerle límites. He aprendido a respetar más que nunca la diversidad del mundo que me rodea. He aprendido a ver las personas que me admiran, me respetan y me quieren. Y he decidido quedarme con ellas. Porque ¿qué es la vida?, sino exprimir cada día, disfrutar cada hora y aprender de lo bueno y lo malo que la vida tiene. Porque la vida no es sencilla, quizás sí o quizás no. Quizás nos hacemos las pregunta equivocadas, quizás nuestros objetivos son los erróneos.

No esperes a que la muerte llegue a tu vida para darte cuenta del valor que tienes entre tus manos, déjate de lamentos, porque tienes lo más importante, la VIDA. Tú tienes la opción de decidir qué hacer con ella, vivir en el pasado y lamentarte por lo que no coseguiste, o luchar por aquello que puedes lograr y mirar al futuro de otra forma. Por eso no le pidas al año que entra nada, PÍDETE A TI MISM@ todo aquello que anhelas, todo aquello que deseas… y lucha por ello!

Vamos! #KNODEK

FELIZ AÑO NUEVO